La Granaína

¿Cómo surgió La Granaína?

La granaína es un fandango aflamencado de Granada, una quintilla en la que se repite el primer o el segundo verso. Igual que en la mayoría de palos flamencos, en ella confluyen elementos de diversas procedencias: árabe, española, andaluza o gitana. La ascendencia árabe puede observarse en la aspiración  de los sonidos y en la ornamentación melódica oriental, la española en la estructura folclórica del fandango, la andaluza en la adaptación natural del fandango en tierras granadinas con la asimilación de materiales sonoros propios de la zona, y la parte flamenca, a mediados del siglo XIX, con la vocalización y la forma melódica característica de los cantes flamencos. La media granaína es más barraquista y brillante que la granaína.

Teniendo en cuenta que Granada se despega de la zona bajo andaluza donde nace el flamenco, es fácil comprender que quienes contribuyeron al flamencamente de los cantes de Granada fueron sobre todo los cantaores foráneos. Mientras que de la tierra encontramos a Francisco Gálvez ‘Yerbagüena’ y Paquito el del Gas, su seguidor, de fuera hay un gran número de cantaores destacados: Manuel Vallejo, Manuel Centeno, Canalejas de Puerto Real, Aurelio Sellé o Antonio Chacón. Este último puso de moda la granaína y la media granaína, emparentándolas en grandeza con el resto de cantes flamencos y con la malagueña de cante, tan importante en ese momento.

Además, al ser un cante popularizado en la época de la ópera flamenca, muchos artistas le dieron un aire a la granaína a medio camino entre la copla y lo flamenco, como es el caso de Angelillo.

Las granaínas no se bailan y sus temas están generalmente relacionados con rincones de Granada y su comarca, la religión o el amor.

 

Juan Carmona ‘Habichuela’ interpreta una granaína.

Engarza en oro y marfil

tú llevas una cruz al cuello

engarza en oro y marfil

déjame que muera en ella

y crucificarme a mí

una cruz llevas al cuello

 

Vive el Puente del Genil

Viva Graná que es mi tierra

Y viva el Puente del Genil

La Virgen de las Angustias

La Alhambra y el Albaicín

La Alahambra y el Albaicín

Antonio Chacón

Como toque ha sido cultivado por grandes guitarristas flamencos, puesto que permite un gran lucimiento en la parte técnica y expresiva, sumado a la libertad rítmica que permite un mayor grado de improvisación por parte del intérprete.