La figura de la mujer y el hombre en el baile a lo largo de la historia

 ¿Cómo ha ido evolucionando el baile flamenco entre hombres y mujeres?

A lo largo de la historia, en el baile flamenco se han ido observando notables diferencias entre los hombres y las mujeres que, con el paso del tiempo, se han ido suavizando e igualando.

 Si nos centramos en la figura, podremos decir que en la femenina predominaba la curvatura u ondulación del movimiento, una mayor intimidad y un baile comedido, movilidad discreta, preferencia por las vueltas de pecho o vueltas quebradas, coqueteo o torsiones con retorcimientos de cintura. Al contrario, en la figura masculina predominaba la rigidez, los movimientos amplios, el uso de la musculatura para la realización de saltos, la preferencia por las vueltas de tornillo o de tacón, la ausencia de adornos.

 Refiriéndonos a los pies, la mujer marcaba con suavidad, hacía paseos con punteos y zapateados simples y ocasionales de corta duración que aparecían como detalles dentro de otros bailes que insistían en el braceo. Sin embargo, los pies del hombre destacaban por su virtuosismo, las diferentes combinaciones entre punta y tacón, la sonoridad y los movimientos acelerados, el uso de los pies para hacer desplantes y paradas, limitándose a colocar los brazos en la cintura o en la chaqueta la mayoría del tiempo y, el zapateo como espectáculo propio.

 Si hacemos alusión a los brazos y las manos, resaltaremos de las mujeres las rotaciones incompletas (subir por fuera y bajar por dentro o viceversa), el redondeo o arqueo de los brazos, el uso de las manos como instrumento para remangar la falda o los volantes, la gran movilidad y amplitud en las muñecas y en los dedos. Por el lado opuesto, destacaremos de los hombres la limitación de subir los brazos hasta los hombros, la linealidad de los brazos, las manos como instrumento de percusión (pitos, palmas, golpes…) que se recogen en la chaqueta o el chalequillo en el zapateado, y la evitación del juego de muñecas y dactilaridad con las palmas abiertas, cerradas y juegos rotatorios de dos dedos (índice y corazón).

  Además, también había diferencias notables en la indumentaria, puesto que las mujeres solían vestirse de colores, con complementos y accesorios para bailar como abanicos o mantones, llevaban con volantes, flecos. Los hombres vestían de negro mayormente, sin adornos corporales, usaban el mínimo de accesorios posibles y llevaban un traje pegado al cuerpo.